Los Alpes constituyen una barrera natural que ocupa cerca del 60% del territorio suizo, condicionando históricamente las conexiones y el desarrollo del país. Para superar este desafío, Suiza ha decidido aprovechar el subsuelo alpino, convirtiéndolo en una pieza fundamental de su infraestructura.
Esta estrategia implica la construcción de túneles y galerías que facilitan el transporte y la comunicación entre distintas regiones, optimizando el uso del espacio y minimizando el impacto ambiental en la superficie.
El enfoque subterráneo no solo mejora la conectividad, sino que también fortalece la resiliencia de la infraestructura ante fenómenos climáticos y geológicos, consolidando a Suiza como un referente en ingeniería aplicada a entornos montañosos.