En el sudeste de Turquía, cerca de la frontera con Siria, el sitio arqueológico de Göbekli Tepe continúa sorprendiendo a la comunidad científica. Reconocido por la UNESCO como un lugar clave en la historia humana, este complejo prehistórico fue inicialmente identificado como el santuario más antiguo del mundo, con estructuras monumentales de piedra de unos 11.000 años de antigüedad.
Recientemente, nuevas excavaciones al norte del área principal del sitio revelaron la existencia de casas con planta cuadrada y rectangular, que datan de la segunda fase del asentamiento, aproximadamente del año 9.000 a.C. Estas viviendas, con menos pilares monumentales y espacios diseñados para actividades cotidianas, sugieren que Göbekli Tepe no solo fue un centro ceremonial sino también un asentamiento permanente.
Los monumentos principales del sitio, reconocidos por sus grandes círculos de piedra y pilares en forma de T decorados con relieves de fauna prehistórica, se encuentran en las laderas donde la erosión y movimientos sísmicos han desplazado las estructuras domésticas hacia abajo, sepultándolas parcialmente.
Los arqueólogos destacan que estas nuevas construcciones presentan características arquitectónicas diferentes a los recintos circulares, con espacios que podrían haber funcionado como áreas para almacenar alimentos y realizar tareas diarias, lo que modifica la comprensión sobre la vida en esta antigua comunidad de cazadores-recolectores que dio origen a la agricultura.
Göbekli Tepe, ubicado a unos 60 kilómetros de la ciudad de Sanliurfa, sigue siendo un enigma arqueológico con al menos 20 círculos de piedra identificados en sus nueve hectáreas, y estos hallazgos amplían la visión sobre la complejidad y permanencia de sus habitantes.