Forest City, un desarrollo urbanístico en Malasia que se promocionaba como un paraíso moderno, hoy es una ciudad fantasma con rascacielos vacíos. En lugar de atraer a residentes y turistas, el lugar se convirtió en un refugio para estafadores que aprovechan la falta de vigilancia y la baja ocupación.
El proyecto, que inicialmente prometía ser un destino de lujo, no logró cumplir con las expectativas y quedó abandonado en gran parte. Esto generó un entorno propicio para actividades ilícitas, afectando la imagen y el futuro del desarrollo.