El Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá negó el ingreso a un ciudadano canadiense en el Aeropuerto Internacional de Tocumen luego de activar una alerta internacional que señalaba supuestos vínculos con Hamás y otras organizaciones extremistas. Tras la confirmación de la alerta, el viajero fue devuelto a su país de origen.

La entidad panameña destacó que no se pasa por alto ningún indicio que represente un riesgo para la seguridad nacional y que quienes mantengan vínculos con grupos que promuevan la violencia recibirán una respuesta inmediata y contundente en los controles migratorios.

Contexto regional y medidas de seguridad

En la región, las autoridades han reforzado los controles en los principales puntos de entrada ante el aumento de amenazas transnacionales y el monitoreo de personas con posibles vínculos con grupos extremistas. Panamá, por su ubicación estratégica como centro de conexiones, intensificó los controles migratorios en Tocumen, que recibe diariamente a miles de pasajeros de diversas nacionalidades.

El SNM mantiene una política de cooperación con agencias internacionales de inteligencia y seguridad para prevenir el ingreso de personas consideradas de riesgo. La inadmisión del ciudadano canadiense se enmarca en estos protocolos que buscan proteger la seguridad del país y la región.

Casos recientes y operativos

En los últimos meses, Panamá reforzó los controles en Tocumen tras detectar alertas relacionadas con terrorismo, vínculos con el grupo Wagner y varios intentos de ingreso con documentos falsos. Entre enero y junio de 2026, se registraron 588 deportaciones y expulsiones de extranjeros, en su mayoría hombres.

Uno de los casos más destacados fue la detención de una mujer con doble nacionalidad española y cubana requerida por Lituania por presunta vinculación con delitos relacionados con terrorismo. Fue detenida en Tocumen tras activarse una Notificación Roja de Interpol y puesta a disposición de las autoridades competentes.

Asimismo, se negó el ingreso a un ciudadano colombiano vinculado presuntamente con el grupo Wagner, considerado una organización criminal transnacional por Estados Unidos, que ha participado en conflictos en Ucrania, Siria, Libia, Mali y la República Centroafricana.