Kevin Lamour, quien se desempeñaba como director de operaciones de la FIFA, fue destituido tras confrontar públicamente al presidente Gianni Infantino. Lamour había denunciado un plan para vender a inversores privados parte de los derechos comerciales del Mundial y otras competiciones organizadas por la entidad.
La salida de Lamour se produjo semanas después de que advirtiera que sus críticas podrían tener consecuencias para su continuidad en la organización. Este episodio generó una crisis interna en la FIFA, que se encuentra bajo la mirada de la opinión pública por sus decisiones comerciales y de gestión.