Ceuta, territorio español ubicado en el norte de África, recibió a fines de julio a un gran número de migrantes que buscan ingresar a Europa. Muchos de ellos se asentaron en la playa El Trampolín, donde conviven personas de diversas nacionalidades y hablan distintos idiomas, enfrentando condiciones de vida difíciles y precarias.

A pesar de estar a las puertas del continente europeo, su futuro sigue siendo incierto mientras esperan definiciones sobre su situación migratoria.