Villaco, un pequeño pueblo de Valladolid con apenas 72 habitantes, se convirtió en el escenario de un evento inesperado. El pasado 15 de agosto, dos niños organizaron un torneo de chapas que logró atraer a más de 500 inscriptos, multiplicando por siete la población local en una sola mañana.
La iniciativa, que surgió de manera espontánea, fue un éxito rotundo y reunió a participantes de distintas edades, incluso a un concursante de 106 años. Este torneo demuestra cómo una idea sencilla puede movilizar a una comunidad y atraer la atención más allá de sus límites.