El 15 de febrero de 1961, un eclipse solar total atravesó Francia, Mónaco e Italia rumbo a los Balcanes. En el momento de máxima duración, la sombra de la luna cubrió completamente el sol, creando una atmósfera única.

Aprovechando esta circunstancia, una película decidió filmar la escena de la crucifixión de Jesucristo durante los escasos 165 segundos que duró el eclipse total. Para ello, se convocaron alrededor de 9.000 extras que participaron en la grabación, logrando un efecto visual impactante y realista.